jueves, 29 de mayo de 2008

El Triunfo de Galatea





Una de las características principales del Renacimiento es la recuperación de los mitos de la Antigüedad. Es evidente que en Italia el recuerdo del mundo clásico era mayor, entre otras cuestiones por los restos que allí se conservaban. No nos parece extraño, por tanto, que sea Italia la cuna del Renacimiento. Y tanto en escultura como en pintura, esa vuelta a la Antigüedad tendrá en la representación de los dioses grecolatinos una de sus manifestaciones principales. Esto lo podemos ver en Italia durante el Quattrocento, y también durante el Cinquecento.

La pintura que podéis ver es una obra maestra del denominado Alto Renacimiento. Cronológicamente se sitúa en el siglo XVI, el llamado Cinquecento italiano, en el que Roma toma el relevo de Florencia en lo que a innovaciones artísticas y científicas se refiere. Uno de los artistas más influyentes de estos momentos será Rafael Sanzio (1483-1520) , autor de esta obra para la Villa Farnesina de Roma. LLeva por título El triunfo de Galatea, y en ella podemos ver, en primer lugar, la elección de un tema mitológico, como es el de la ninfa Galatea, que aparece en varias historias griegas, siendo una de las más famosas aquella en la que es objeto de amor por parte del cíclope Polifemo. Rafael situá una bella mujer semidesnuda que cabalga sobre el mar ayudada por dos delfines. A su alrededor se sitúa una corte de personajes que adoptan distintas posturas y movimientos. La escena parece estar enmarcada por cuatro figuras de cupidos que dirigen sus flechas hacia la joven. La composición, como es habitual en Rafael, es exquisita y equilibrada. Hay que decir que la armonía compositiva es una de las características más claras del Renacimiento, y en el caso de Rafael esto se ve reforzado por una acertada elección cromática que suele tener en los rojos y los azules sus centros de interés. Pero en estas obras del Alto Renacimiento se llegará a sus máximas consecuencias, y Rafael consigue crear una obra de movimiento contenido en la que nada está acartonado, pero tampoco nada es exaltado ni gratuito. Todo está en su justa medida. Quizás por eso, a partir de los grandes logros de Rafael, Leonardo o Miguel Ángel, se dio paso progresivamente al Manierismo, en el que los cánones clásicos fueron progresivamente evolucionando hacia las formas barrocas del siglo XVII.

5 comentarios:

Dédalus dijo...

Soy un entusiasta del arte en general, y de la pintura en particular. Así es que te puedes imaginar que descubrir tu página ha sido más que un motivo de satisfacción. Como no soy mucho más que un aficionado, entenderás que me deje llevar... y que, además, me encante.
Nos veremos, pues.

Saludos, Gonzalo.

Gonzalo González dijo...

Encantado de tener lectores como tú!

Es que el Arte es adictivo...

Saludos y espero verte a menudo por aquí!

Marisa García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marisa García dijo...

Efectivamente, Dédalus, Gonzalo nos tiene enganchados con su blog. Por cierto, me ha gustado mucho la entrada "interdisciplinar" de Remes con la tuya.

Un abrazo.

DANIELA Viana dijo...

Olá tenho em casa uma réplica da pintura com idade de 20 anos , pelo tempo e por ser réplica de quatro famoso , possa ter algum valor ?

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