miércoles, 18 de febrero de 2009

El frontal de los apóstoles

Para terminar el recorrido por el Arte Románico, vamos a hacer referencia a un grupo de obras que, aunque aparentemente menores, resumen sin embargo parte del espíritu y de la estética colorista que caracterizó las artes plásticas románicas, y más concretamente la pintura. Esta circunstancia, que ya hemos apuntado al hablar de las pinturas murales, son igualmente perceptibles en los frontales de altar, de los que encontramos diversos ejemplares de calidad en el ámbito catalán, obras en gran medida conservadas en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (Barcelona).
Estas obras fueron realizadas con la técnica del temple sobre tabla. Los frontales de altar suelen presentar una distribución supeditada al tema representado, pero apuestan en su mayor parte por una disposición en registros, de tal forma que vienen a ser un cómic medieval, que bien nos puede hablar de la vida de un santo, o de algún capítulo bíblico. Esto nos vuelve a llevar nuevamente al carácter pedagógico, sencillo y directo, que las representaciones figurativas tuvieron durante estos siglos. Obras como el Frontal de San Quirze o el Frontal de Aviá son bastante conocidas, y muestra de todo cuanto decimos.
Sin embargo, queremos destacar hoy el Frontal de los Apóstoles de Urgel, que encabeza esta entrada, y que tuve la ocasión de redescubrir la semana pasada cuando en clase abordábamos los contenidos relativos al Arte Románico. Actualmente se encuentra en la gran pinacoteca barcelonesa antes citada, pero procede de la diocésis de Urgel, en el Pirineo catalán, muy cerca ya de Andorra. El tema es fácil de identificar: En el centro, Cristo en majestad aparece enmarcado por una doble mandorla. Lo flanquean a izquierda y derecha los apóstoles, distribuidos de forma escalonada y simétricamente en dos grupos de seis. Todos ellos aparecen nimbados y portan los atributos fijados por la tradición iconográfica, como es el caso de San Pedro, especialmente llamativo por portar las llaves. El conjunto, que presenta una clara estructuración en tres zons perfectamente delimitadas, queda enmarcado por una cenefa en la que los motivos vegetales son protagonistas. Toda la obra rezuma un gran colorido en el que las figuras de Cristo y los apóstoles son determinantes, pero tanto o más que aquellos es la sabia distribución de lo colores, entre los que destaca una gama cromática que se centra, sobre todo, en el amarillo y el naranja, a partir de los cuales se estuctura toda la composición. El resultado es el que ven: Una obra llena de vida, llena de color. Una pintura plenamente moderna... ¿o acaso no puede haber modernidad en la Edad Media?

5 comentarios:

clariana dijo...

Es precioso este frontal de los Apóstoles de Urgel, tanto en la composición como en el colorido, que como dices no tiene nada que envidiar a lo moderno. También me ha gustado mucho el frontal de l'Avià. Me recuerdas que tengo que pasarme un día por el MNAC, pues lo tengo muy cerca y vale la pena ver estas obras que refieres al natural. Lástima que sea la última entrada del Románico, pero claro, tiene que haber sitio para otros estilos. Saludos.

mangeles dijo...

Bueno ...pues seguro que SÍ habia modernidad en la Edad Media, e incluso VANGUARDIA..fijo...jejee...

Besos profe...voy a mirar con detalle el frontal...

Dédalus dijo...

He estado un par de veces en el MNAC y es una maravilla la colección de Románico que uno puede ver allí.

Un abrazo, Gonzalo.

Gonzalo González dijo...

Gracias por vuestras visitas y comentarios.

La verdad es que cuando volvía a ver esta obra hace unos días, me pareció tan pop!

Chastity dijo...

This is fantastic!

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