lunes, 12 de mayo de 2008

Rocío



Hoy, día de Pentecostés, sale en procesión una de las imágenes marianas más populares de toda España. Durante estos días se ha estado celebrando en la onubense aldea de El Rocío la tradicional romería en su honor. Allí se han concentrado más de un millón de personas venidas de los más variados lugares. Aunque hoy día hay más de 106 hermandades filiales de la matriz de Almonte, pueblo del que la virgen es patrona, hasta fines del siglo XIX era un fenómeno mucho más familiar, circunscrito básicamente a determinados pueblos de las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, si bien es cierto que dichos pueblos comenzaron a peregrinar desde mucho tiempo atrás. No hay que olvidar la situación del lugar, en Doñana, punto de confluencia de estas tres provincias andaluzas.

Desde el punto de vista artístico, esta singular imagen se sitúa dentro del conjunto de imágenes marianas realizadas en Andalucía Occidental durante la Baja Edad Media. Dado que a partir de 1212, tras la Batalla de las Navas de Tolosa, los cristianos comenzaron una rápida reconquista por los territorios de la Baja Andalucía, se hacía necesario cristianizar a una población que llevaba cinco siglos de dominación musulmana. Así, de la misma forma que se comenzaron a construir iglesias para sustituir a las antiguas mezquitas, también se comenzaron a realizar imágenes cristianas para potenciar la devoción de los fieles. Conservamos interesantes imágenes marianas de estos siglos. Tradicionalmente, la historiografía las ha llamado, genéricamente, vírgenes fernandinas, relacionándolas por tanto con el reinado de Fernando III, responsable de las conquistas de Córdoba (1236) y Sevilla (1248). La sevillana Virgen de los Reyes es un ejemplo de lo que decimos. Sin embargo, no todas las vírgenes góticas andaluzas fueron realizadas en estos primeros momentos. Hubo realizaciones importantes durante el reinado de Alfonso X, y con posterioridad. Así, la imagen que hoy traemos, la almonteña Virgen del Rocío, parece corresponder a un estado más avanzado del gótico, a juzgar por la dulzura del rostro y por los avances en el naturalismo, de forma que muchos autores la sitúan en el siglo XV.

Sin duda alguna, con esta imagen, los propósitos de propagar la fe están más que cubiertos, por más que se trate en este caso concreto de una manifestación cultural que va mucho más allá de las meras connotaciones religiosas, como suele suceder siempre en Andalucía y su singular manera de abordar la religiosidad. En este sentido, los testimonios de miles de rocieros son tan abundantes como interesantes para un acercamiento antropológico al tema. Un caso especial lo constituyen los llamados exvotos, o cuadros que realizaban los que, encomendados a la virgen, veían cumplidas sus plegarias. Como es lógico, estas pinturas están dotadas de una naturalidad y una frescura fuera de toda duda, y son testimonios bien certeros de la pintura ingenuista de corte popular. Suelen completarse con textos explicativos en los que se narra el supuesto milagro. Sería interesante que echárais un vistazo a muchos de estos exvotos en esta web

Por último, un vídeo que muestra el inicio de la procesión, marcado por el famoso salto de la reja:



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