lunes, 5 de mayo de 2008

Cabezas olmecas




Enfrentarse a culturas antiguas siempre resulta bastante complicado, entre otras cosas porque ni los propios investigadores se ponen a veces de acuerdo en el significado de las mismas. A este respecto, y centrándonos en el ámbito americano cabe decir que, si bien las culturas azteca, maya o inca, han sido analizadas con mayor o menor suerte, otras continúan aún investigándose sin resultados satisfactorios. Es el caso de la cultura olmeca, que se desarrolló en el área mesoamericana, al sur del actual estado de México, con anterioridad a la civilización azteca. La cronología que se baraja para este pueblo es tan amplia como difusa a pesar de que se hable del primer milenio a.C. Los hallazgos arqueológicos se centran fundamentalmente en los centros de Tres Zapotes, La Venta y Las Mesas y han sido estudiados desde finales del siglo XIX. Los olmecas desarrollaron una escritura jeroglífica cuyo significado está todavía por investigar, lo que también dificulta un conocimiento real de lo que pudieron ser sus características culturales y religiosas. Se han encontrado restos arquitectónicos que nos hablan de una civilización ciertamente interesante, quizás precursora de otras que posteriormente se desarrollaron en América Central.

Sin embargo, las muestras artísticas más conocidas de los olmecas se encuentran en el campo de la escultura. No cabe duda que las famosas cabezas colosales son la muestra más llamativa, a nivel artístico, de este pueblo precolombino. Dado que se conocen pocos datos, las interpretaciones que se hacen de ellas están basadas en hipótesis mayormente. Lo que sí podemos apreciar a simple vista es el gran tamaño de estas obras, que en algunos casos llegan a superar los tres metros de altura, pesando toneladas. Actualmente se conocen unos 17 ejemplares, y en todos ellos se repiten las mismas constantes. Las cabezas olmecas se levantan exentas sobre un basamento de piedra y en contacto con la naturaleza. La calidad técnica es notable en algunos casos, siendo comunes los labios carnosos, la nariz achatada, los ojos almendrados y una leve hendidura en la frente, que aparece finalmente coronada por un casco que a veces aparece decorado. Es por ello que a veces se ha pensado que pudieran representar a guerreros, si bien otras teorías apuntan a que quizás se trate de algún dios, habida cuenta de la monumentalidad con la que están tratadas.

Si quieres saber más del fascinante y desconocido mundo de los olmecas, pincha aquí

1 comentario:

Rubén Reveco dijo...

Te mando este enlace a propósito del tema. Puede que te interese.
Un abrazo


http://revistamachete.blogspot.com/2012/01/homenaje-al-primer-escultor-olmeca.html

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