martes, 5 de enero de 2010

Iván Zulueta


Hace unos días nos dejaba Iván Zulueta (1943-2009). Este donostiarra pasará a la historia por haber dirigido una de las películas más apasionantes, turbadoras y personales de todo el cine español. Arrebato (1979) es más que una película; es una experiencia, un viaje iniciático para el espectador. Es una obra única, insólita en nuestra cinematografía, y sin parangón con ninguna otra. Podríamos quedarnos hablando de esta cinta horas y horas. Tan honda, tan profunda, tan intangible se nos antoja. Cualquier aproximación que podamos hacer acerca de su argumento nos parece innecesaria, y acerca de la interpretación que pudiéramos darle, tan sólo dejaremos abierta la puerta para que todo aquel que quiera vivir ese arrebato lo consiga por sus propios medios. La única forma es viéndola. Desde este blog recomendamos que así se haga, avisando, eso sí, que no van a ver una película al uso.

Al hablar de una película, lo lógico hubiera sido que hiciéramos un esbozo del resto de la filmografía de su director. Pero se da la circunstancia de que Zulueta sólo firmó, antes que la película citada, algún cortometraje underground y el largo Un, dos, tres, al escondite inglés, a principios de la década de los 70. Esto quiere decir que, tras finalizar Arrebato, no pudo dirigir nada más, salvo algún capítulo aislado para alguna serie de televisión. No sabremos a ciencia cierta si esa escasez creadora pudo deberse a su relación con las drogas, o sencillamente ya lo dijo todo allá por 1979, y Arrebato fue su catarsis. Al fin y al cabo, como leía el otro día en Público, ya había hecho, a la segunda, la película que muchos directores persiguen toda una vida.

¿Pero podemos considerar a Zulueta un director de cine? Realmente seríamos injustos si olvidáramos otras facetas de un artista heterogéneo a pesar de no ser, como decimos, demasiado prolífico. En este sentido, lo más destacable fue su labor como cartelista para otros directores de cine. Influenciado por el Pop Art, sus trabajos para Pedro Almodóvar han sido los más celebrados y conocidos, y así lo vemos en los carteles de Laberinto de pasiones (1982) o ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984).

Destacamos sobre todo el realizado para Entre tinieblas (1983), que encabeza esta entrada, y en donde queda resumida perfectamente la historia que la película nos cuenta. Sobresale por encima de todo la capacidad que tiene para quedar retenido por el espectador, al componer una imagen de gran fuerza estética, como es la de un tigre con hábito monjil. Efectivamente, en la película filmada por Almodóvar hay un tigre, pero este no es protagonista, sino que sirve de mascota a una de las religiosas. La Orden de las Redentoras Humilladas tiene por fin recoger de la calle a todas las mujeres pecadoras que huyen de la justicia por motivos de drogadicción, prostitución o asesinato. Sin embargo, el convento no será tal remanso de paz. Por ello, el tigre retiene entre sus garras a la mujer del traje rojo. Por eso, también, el escudo de la orden cambia los siete puñales del corazón por siete jeringuillas, aludiendo claramente a la heroína, presente, también, entre los muros del convento. Zulueta logra, como decimos, narrar la película con muy pocos medios expresivos, lo cual es un valor añadido en la cartelería para cine. Además, enmarca la escena en un marco morado salpicado de unas notas musicales que, en color rojo, hacen referencia a la condición de cantante de la protagonista del film. Nos habla, en cualquier caso, del buen hacer de un artista que no lo dijo todo, o no lo pudo decir todo, o sencillamente no quiso.

Os dejo aquí un vídeo de 2004 en el que habla sobre su obra más famosa. Ojalá sintáis el arrebato...

D.E.P.

5 comentarios:

Zarce dijo...

Hola, gracias por pasar por arq 2... comparto tu crítica a los rascacielos en general aunque desde el relativo punto de vista estético este me gusta mas que la mayoria de los que andan pululando ultimamente je

Saludos. Feliz 2010

gloria dijo...

Estupenda entrada y magnifica la descripción del cartel “Entre tinieblas”.
La película la conocía pero no la faceta de Iván Zulueta como realizador de carteles
Feliz año
Y sigue sorprendiéndonos. Un abrazo

Gonzalo González dijo...

Gracias Zarce y Gloria, por pasar por aquí

Juanjo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juanjo dijo...

Hola Gonzalo:
Agradezco tu reseña y aporto más información.
Parte de la poca producción de Zulueta, como mencionas, ha tenido que ver con su adicción a las drogas.
Y posiblemente parte de su poca producción gráfica a la fama de vago en estos temas que le acompañaba.
Arrebato es algo... a ver, comparto contigo que es algo nuevo. Y representaba lo que la juventud estaba viviendo entonces como experimentación, sobre todo en el tema drogas. No, no es que todos estuviesen tan puestos como en la peli. Pero se habla abiertamente de drogas, bisexualidad y excesos varios metropolitanos.
Pero el tiempo magnifica la obra. Es como los interrogantes de 2001 de Kubrick o los cabos sueltos de Blade Runner. Es como si la gente considerara ciertas irregularidades como epítomes en la genialidad y no como más que probables imperfecciones.
Arrebato fue una película adelantada a su tiempo, y al nuestro ni te cuento. Como las buenas pelis se puede y se debe releer en varios niveles.
Como anécdota, estuve trabajando muy muy cerca del edificio al que se va a vivir Pedro, uno de los protagonistas. Está en la Plaza de los cubos, Madrid. Sobre los cines Renoir.
Antonio Gasset es el montador de la peli del inicio. En "Gary Cooper que estás en los cielos" ya hacía de montador de TVE.
En la fiesta de cumpleaños aparece Alaska (su etapa kaka de luxe) , Ana Curra y si la memoria no me falla Edu Benavente (es posible, por la fecha aún vivía)
Pedro Almodóvar dobló al personaje que hacía la hija de Fernando Fernán Gómez. Esa moderna insoportable salida del tiesto que saca a Pedro del piso de marcha y acaba arrepintiéndose.
Will More aparece en la peli con su hermana Mari Carmen ¿no sabéis quién es? ¡Es la vampira! Está muy guapa, más que su hermano (y mira que entonces a Joaquín se lo rifaban...) De hecho, fue novia de Antonio Vega. Ya me paso a lo sálvame. El documental que se hizo de Antonio Vega intenta completar que pasó entre ellos, pero no da para mucho. Parte de las desgracias que siguieron a Will More las menciona Luis Antonio de Villena en un libro sobre la destrucción de los Panero.
Cecilia Roth todavía se estremece cuando recuerda a Iván Zulueta. Le parecía guapísimo y siempre lo recuerda así.
Will More aparece también en entre tinieblas, en un efímero papel: es el novio drogadicto de la protagonista.
Por último, y volviendo al grafismo del cartel de "Entre tinieblas" debo darte la razón en la contundencia del mensaje del cartel, pero las fuentes no son originales. He encontrado otros carteles de cine europeos coetáneos que tanteaban la idea de la monja gata o monja fiera. Existen. A su vez, el público masivo no lo vimos, pero la mayoría de las influencias punk provenían de Londres que de vez en cuando alguno de la movida visitaba. En aquella época BBC emitía el Doctor Who, creo que iban por el cuarto (Tom, uno de los más queridos) y eran habituales el rostro de Doh y ciertas monjas gato que lo cuidaban (aparecen de nuevo en la segunda temporada del Doctor moderno, creo que el décimo -otro entrañable-) Entre tinieblas fue una película de encargo (Almodóvar dixit) por parte del productor de Tesauro films, para mayor gloria de su esposa, que es la cantante de boleros. Pero salió una película coral que predeciría la olla express que ocurre intramuros en "Reservoir dogs" de Tarantino, sólo que sin tiros de por medio.
Hace unas semanas vi en un manual de arte un retrato de una novicia del siglo XVII Italiano. Referían la orden como la de las "redentoras humilladas". Tengo mis dudas sobre si realmente la orden existió o se trata de un huevo de pascua del escritor.
Almodóvar, aunque solamente lo hace en caso de flagrante imitación o compra de derechos de autor, no acostumbra a mencionar sus fuentes extracinefilas. En aquella época el movimiento queer ni existía, pero sí el genderfuck y en San Francisco Las Hermanas de la Perpetua Indulgencia, un grupo de hombres que se travestian como monjas y reclamaban la atención de la comunidad. Me parece que ¡Peeeeedro! no era ajeno a ello.
Un saludo.

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