lunes, 1 de febrero de 2010

Bonjour, Monsieur Courbet



Gustave Courbet (1819-1877) es uno de los pintores más completos y heterogéneos de su tiempo. Tocó prácticamente todas las temáticas, y con una calidad técnica que incluso resulta un tanto complejo establecer cuáles son sus mejores obras, porque en cada una de ellas podemos observar destellos de genialidad. Anticipa, en cierto modo, al Impresionismo, y sirve de puente entre el Realismo y dicho movimiento. Diríase que él sería el último realista, y Manet el primer impresionista. Entre uno y otro pintor no existen tantas diferencias como cabría pensar.

A pesar de que, como decimos, tenga en su haber pinturas de una notable calidad, voy a destacar este lienzo, en principio menor dentro de su producción, pero lleno de encanto, y, en cierto modo, revelador de una nueva forma de pintar que no tardaría en popularizarse. Si antes de detenernos en ella, nos paramos brevemente en El taller, observaremos al pintor autorretratado mientras ejecuta un paisaje en el interior de su estudio, en el que también apreciamos una mujer desnuda, que hacía las veces de modelo para sus creaciones. Aunque esta pintura, de gran formato, esté fechada en los mismos años que la obra que hoy queremos analizar, hay diferencias evidentes en la intencionalidad del artista, pues mientras que el El taller parece querer mostrarnos su oficio según una perspectiva tradicional, en este curioso cuadro, titulado Bonjour, Monsieur Courbet, nos ofrece una nueva visión, mucho más moderna, en la que el pintor, que también se autorretrata, ha salido al campo cargado con algunos utensilios necesarios para la tarea de pintar. Courbet nos está aquí adelantando una nueva forma de trabajar, más cercana a la naturaleza, que será desarrollada por los Impresionistas que vengan después de él. Tiene además el acierto de darle categoría de acontecimiento a una escena en principio instrascendente, espontánea si se quiere, en la que toda acción se reduce a un encuentro fortuito entre el artista y un coleccionista de arte en medio de una campiña, en la que además no falta un tratamiento de las luces y las sombras verdaderamente sorprendente.

Una pintura encantadora. Desde que la ví por vez primera en mis años de facultad, al verla, sonrío y digo en voz baja... Bonjour, Monsieur Courbet...


6 comentarios:

mangeles dijo...

Interesante cuadro. Parece que el señor y su sirviente, han dejado un momento la carroza, y han ido a dar un paseo, encontrándose al pintor.

Los tre hombres, descubren sus cabezas, a modo de saludo. Y el sirviente lleva un abrigo en el brazo, para el paseo de su señor...

La sombra alargada en el suelo nos hace reconocer, que están a la sombra de un pequeño arbusto.

El señor, dá una gran importancia al pintor, al pararse a saludarle.


Muy bello cuadro.

Besos, Gonzalo

PACO HIDALGO dijo...

A mi tambien me gusta mucho la pintura de Courbet. Fue un hombre de su tiempo, bastante comprometido, revolucionario y cuya única maestra era la realidad (su musa pura como aparece en "El taller").
En la obra que tu presentas la escena es la pura cotidaniedad, sin alardes, la normalidad.
Bonjour, Sr. González

Nat dijo...

Hola Gonzalo, llevo un buen tiempo leyendo tu blog, me gusta mucho. Quería preguntarte una duda que me ha surgido. Llevo unos meses planteándome la posibilidad de hacer un blog para las oposiciones, pero aún no logro decidirme. No sé si será más el esfuerzo que el valor que se tenga del mismo. ¿Qué me recomiendas?
Un saludo, y adelante con el blog!

Gonzalo González dijo...

Gracias Mangeles y Paco por vuestras aportaciones, es un placer coincidir con vosotros por el mundo de los blogs!

Hola Nat! A lo que dices de las opos, te diría de cabeza que SI, que lo hagas. De hecho, yo lo hice hace casi dos años por ese mismo motivo. Está claro que lo suyo es que lo tengas actualizado y bien cuidado, para luego poder defenderlo con soltura en la encerrona, y que haya actividades que, ficticias o no, estén planteadas en él. Es un trabajo extra, está claro, pero te puede venir bien no sólo para la programación didáctica, sino como válvula de escape. Yo sigo casi dos años después con él, ya con las opos aprobadas, y usándolo en clase. Suerte! Y si decides hacerlo, no dudes en poner tu dirección por aquí, para que te leamos mientras más mejor!

clariana dijo...

¡Hola Gonzalo!
Me ha gustado el cuadro y esta observación tuya sobre el paso de pintar en el taller a pintar en la Naturaleza, que sería el esplendor de los impresionistas. Saludos.

Gonzalo González dijo...

Gracias Clariana por dejar por aquí tu comentario!

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