
El Albayzin. O Albaicín. Como queráis escribirlo. Uno de los más hermosos barrios que nos dejó el legado musulmán en la Península Ibérica. Un cúmulo de sensaciones frente a la Alhambra de Granada, con el Río Darro como frontera. Nos econtramos ante un testimonio de incalculable valor de lo que supone el urbanismo islámico en la última plaza conquistada por los Reyes Católicos, que concluyó con la toma de Granada el 2 de enero de 1492. Calles estrechas, retorcidas, con fuertes pendientes derivadas de la complicada orografía de la colina sobre la que se asienta, y que establece un mudo diálogo con el frontero cerro de la Sabika desde el que se levanta la Alhambra y el Generalife. El valor de este singular y carismático barrio, guardián de las esencias más profundas de una ciudad inmortal e irrepetible, fue reconocido justamente con la declaración de Patrimonio Mundial de la Humanidad, ampliándose de esta forma la protección de la que ya gozaban los palacios nazaríes antes citados, conocidos universalmente.
Al estudiar las manifestaciones del arte nazarí, las referencias a la Alhambra y al Generalife son justamente obligadas. Mirar hacia estas obras supone reconocer los valores de una cultura delicada y de enorme sensibilidad. Pero volver la vista hacia el barrio que hoy nos ocupa nos hace ver el componente popular del antiguo Reino de Granada, y más concretamente de su capital, que resistió como pudo ante el avance reconquistador de los reyes cristianos durante toda la Baja Edad Media. Así, el recorrido por sus misteriosas calles nos habla, igual que nos habla el Patio de los Arrayanes o el Palacio del Partal, de los últimos años de los nazaríes en esta hermosa ciudad. No es casualidad que entre esas calles nos encontremos, por ejemplo, con el Palacio de Dar al-Horra, obra del siglo XV, y morada de la madre de Boabdil, último rey granadino, trasunto de los palacio nazaríes de la vecina Alhambra. No es casualidad tampoco la gran cantidad de restos que nos quedan entre sus rincones, entre los que sigue fluyendo la vida a cada paso...
... Plaza Larga, Plazuela de Aliatar, Calle Calderería, los aljibes, el Mirador de San Nicolás, La Peña Flamenca La Platería, Arco de Elvira, La Iglesia del Salvador, la Cuesta del Chapiz, San Miguel Bajo, San Cristóbal... muchas imágenes, mucho que ver, y mucho que sentir, en una de los lugares con más personalidad que el que escribe recuerda, y en el que tuvo la suerte de poder vivir durante unos meses, hace ahora dos años.
Por último, os propongo un vídeo donde se ve un poquito de lo que hoy es el Albayzín:








