sábado, 16 de septiembre de 2017
Luiso García. Pinturas contra la Tauromaquia
martes, 29 de marzo de 2011
Las Setas de la Encarnación
sábado, 24 de julio de 2010
Banksy, jugando con el entorno

martes, 5 de enero de 2010
Iván Zulueta

Hace unos días nos dejaba Iván Zulueta (1943-2009). Este donostiarra pasará a la historia por haber dirigido una de las películas más apasionantes, turbadoras y personales de todo el cine español. Arrebato (1979) es más que una película; es una experiencia, un viaje iniciático para el espectador. Es una obra única, insólita en nuestra cinematografía, y sin parangón con ninguna otra. Podríamos quedarnos hablando de esta cinta horas y horas. Tan honda, tan profunda, tan intangible se nos antoja. Cualquier aproximación que podamos hacer acerca de su argumento nos parece innecesaria, y acerca de la interpretación que pudiéramos darle, tan sólo dejaremos abierta la puerta para que todo aquel que quiera vivir ese arrebato lo consiga por sus propios medios. La única forma es viéndola. Desde este blog recomendamos que así se haga, avisando, eso sí, que no van a ver una película al uso.
Al hablar de una película, lo lógico hubiera sido que hiciéramos un esbozo del resto de la filmografía de su director. Pero se da la circunstancia de que Zulueta sólo firmó, antes que la película citada, algún cortometraje underground y el largo Un, dos, tres, al escondite inglés, a principios de la década de los 70. Esto quiere decir que, tras finalizar Arrebato, no pudo dirigir nada más, salvo algún capítulo aislado para alguna serie de televisión. No sabremos a ciencia cierta si esa escasez creadora pudo deberse a su relación con las drogas, o sencillamente ya lo dijo todo allá por 1979, y Arrebato fue su catarsis. Al fin y al cabo, como leía el otro día en Público, ya había hecho, a la segunda, la película que muchos directores persiguen toda una vida.
¿Pero podemos considerar a Zulueta un director de cine? Realmente seríamos injustos si olvidáramos otras facetas de un artista heterogéneo a pesar de no ser, como decimos, demasiado prolífico. En este sentido, lo más destacable fue su labor como cartelista para otros directores de cine. Influenciado por el Pop Art, sus trabajos para Pedro Almodóvar han sido los más celebrados y conocidos, y así lo vemos en los carteles de Laberinto de pasiones (1982) o ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984).
Destacamos sobre todo el realizado para Entre tinieblas (1983), que encabeza esta entrada, y en donde queda resumida perfectamente la historia que la película nos cuenta. Sobresale por encima de todo la capacidad que tiene para quedar retenido por el espectador, al componer una imagen de gran fuerza estética, como es la de un tigre con hábito monjil. Efectivamente, en la película filmada por Almodóvar hay un tigre, pero este no es protagonista, sino que sirve de mascota a una de las religiosas. La Orden de las Redentoras Humilladas tiene por fin recoger de la calle a todas las mujeres pecadoras que huyen de la justicia por motivos de drogadicción, prostitución o asesinato. Sin embargo, el convento no será tal remanso de paz. Por ello, el tigre retiene entre sus garras a la mujer del traje rojo. Por eso, también, el escudo de la orden cambia los siete puñales del corazón por siete jeringuillas, aludiendo claramente a la heroína, presente, también, entre los muros del convento. Zulueta logra, como decimos, narrar la película con muy pocos medios expresivos, lo cual es un valor añadido en la cartelería para cine. Además, enmarca la escena en un marco morado salpicado de unas notas musicales que, en color rojo, hacen referencia a la condición de cantante de la protagonista del film. Nos habla, en cualquier caso, del buen hacer de un artista que no lo dijo todo, o no lo pudo decir todo, o sencillamente no quiso.
Os dejo aquí un vídeo de 2004 en el que habla sobre su obra más famosa. Ojalá sintáis el arrebato...
D.E.P.
sábado, 31 de octubre de 2009
Esto es Halloween

miércoles, 21 de octubre de 2009
El árbol rojo

Aunque es algo de lo que suele ocuparse más la Literatura que la Historia del Arte, lo cierto es que, en el campo de la ilustración de libros -infantiles o no- encontramos un amplio abanico de imágenes de notable calidad artística. Sólo hace falta darse un pequeño paseo por la sección de cuentos de cualquier librería de cierta calidad y echar un ojo a algunas de las publicaciones. Suecede que a veces, lo que en principio parece encuadrarse dentro de la literatura infantil o juvenil, resulta mucho más adulto de lo que pudiera parecer. Es el caso de "El árbol rojo", un pequeño y breve relato lleno de magia, apto para todos los públicos, pero que lógicamente tendrá una lectura distinta y diversos significados en función de la persona que lo lea. Como cualquier libro. En este caso, la imagen es tanto o más importante que la palabra. O digámoslo de otra manera: No se entiende el libro sin esas imágenes oníricas, dignas del mejor surrealismo, y que nos recuerdan vagamente a las ensoñaciones de la fabulosa Remedios Varo.
Editado por Barbara Fiore, este libro fue escrito e ilustrado por Shaun Tan. La historia, aparentemente sencilla, encierra en sí misma un cúmulo de sensaciones que van de la tristeza a la esperanza y que sumergen al lector en un estado de catarsis del que sólo se libera en la última página, llena de vida y de color. Estas reflexiones van acompañadas, como decimos, de una serie de ilustraciones en las que siempre encontramos una pequeña hoja roja -símbolo de la esperanza, que nunca se pierde- que más tarde se materializará en un floreciente y frondoso árbol del mismo color. Una experiencia para los sentidos, en la que cada imagen es por sí sola una obra de arte. Un recorrido por lo más profundo de nuestros sentimientos. Un cuento perfecto para leer un día de esos que de vez en cuando parecen comenzar grises y vacíos, para que seamos nosotros mismos los que nos ocupemos de que cambien de color.
Una recomendación, en definitiva.
Página web de la editora
Y un vídeo en el que se narra el libro con fragmentos de las imágenes. Para que os entren ganas de comprarlo (o regalarlo)
miércoles, 22 de octubre de 2008
Oriente en Occidente

El otro día comentábamos el caso del templo egipcio trasladado a Madrid a causa de un regalo del Estado egipcio al español. El hecho de que se conserven numerosos restos de civilizaciones antiguas en países europeos es bastante común, aunque no siempre se debe a obsequios, sino que muchas veces responde a exploraciones de arqueólogos occidentales en antiguas colonias inglesas, francesas o alemanas, que hoy son estados soberanos. Otras veces, la exótica presencia de murallas, palacios, templos o puertas orientales responde a otros negocios de dudosa moral.
domingo, 31 de agosto de 2008
La leona herida

lunes, 5 de mayo de 2008
Cabezas olmecas

Sin embargo, las muestras artísticas más conocidas de los olmecas se encuentran en el campo de la escultura. No cabe duda que las famosas cabezas colosales son la muestra más llamativa, a nivel artístico, de este pueblo precolombino. Dado que se conocen pocos datos, las interpretaciones que se hacen de ellas están basadas en hipótesis mayormente. Lo que sí podemos apreciar a simple vista es el gran tamaño de estas obras, que en algunos casos llegan a superar los tres metros de altura, pesando toneladas. Actualmente se conocen unos 17 ejemplares, y en todos ellos se repiten las mismas constantes. Las cabezas olmecas se levantan exentas sobre un basamento de piedra y en contacto con la naturaleza. La calidad técnica es notable en algunos casos, siendo comunes los labios carnosos, la nariz achatada, los ojos almendrados y una leve hendidura en la frente, que aparece finalmente coronada por un casco que a veces aparece decorado. Es por ello que a veces se ha pensado que pudieran representar a guerreros, si bien otras teorías apuntan a que quizás se trate de algún dios, habida cuenta de la monumentalidad con la que están tratadas.
Si quieres saber más del fascinante y desconocido mundo de los olmecas, pincha aquí
domingo, 4 de mayo de 2008
Universo Zen

En tiempos más recientes, y vinculada más al campo del diseño, ha tomado relativa vigencia la estética zen. Aunque de significados muy complejos, que podréis desentrañar en este enlace si os interesa el tema, el Zen viene a ser una variante del Budismo que tiene en la relajación, la sencillez y la capacidad de abstracción algunas de sus claves. En el campo del Arte, el Zen ha conocido en los llamados jardines de té sus más celebradas manifestaciones. Su crácter sobrio y abstracto es motivo de inspiración para el diseño actual más vanguardista. Hay que decir que toda esta sencillez estructural responde a unos criterios perfectamente estudiados.
En el campo de la pintura, hay un buen número de artífices que desarrollaron esta estética. La pintura zen japonesa responde a los mismos principios de sobriedad, lo que a veces desemboca en unos resultados cercanos a la abstracción, en los que la idea cobra significado más allá de la forma, lo que viene a ser un anticipo de lo que, a nivel artístico, se vivirá en Europa con las vanguardias artísticas del siglo XX.
El círculo, el triángulo y el cuadrado son la pintura de Sengai del Universo. El círculo representa el infinito, y el infinito es la base fundamental de todos los seres. Pero el infinito en sí mismo no tiene forma. Los humanos, dotados de inteligencia y sentidos, necesitamos formas tangibles. De aquí el triángulo. El triángulo es el comienzo de todas las formas. De él sale primeramente el cuadrado. Un cuadrado es un doble triángulo. Este proceso de doblar las formas sigue indefinidamente, y así tenemos la multitud de los seres, a los que el filósofo chino llama "las diez mil cosas", es decir, el Universo
